Las evaluaciones se basan en cinco categorías de prueba.
Revisión de la página de reserva: se comprueba el flujo de reserva directa del hotel para verificar la visibilidad de la política sobre perros, la divulgación de tarifas y las indicaciones de peso o tamaño. Si un huésped no puede encontrar la política sobre perros a dos clics de la página de inicio, R1 no se supera.
Captura de la página de política: se revisa la política sobre perros publicada completa en cuanto a integridad, coherencia y lenguaje no discrecional. Se señalan las declaraciones condicionales, las cláusulas de discrecionalidad del personal y la falta de divulgación de tarifas.
Comunicación previa a la llegada: cuando estén disponibles, se revisan los correos de confirmación y las instrucciones previas a la llegada para comprobar si la política publicada es coherente con lo que el huésped recibe tras reservar.
Inspección in situ y remota: los alojamientos se inspeccionan in situ y de forma remota de manera periódica para confirmar que la política documentada coincide con la práctica operativa.
Verificación directa con el personal: la política sobre perros y su aplicación se verifican directamente con los equipos de conserjería, recepción, limpieza y reservas del alojamiento.